miércoles, 9 de abril de 2014

Ese Olor

Un hombre cubierto de humo de cigarro y gesto malhumorado se decía a si mismo, mientras bebía solo en la barra de un bar:
- ¡Que mal huele!, no se como puedo soportarlo, y lo peor es que yo mismo me lo busco.

El cantinero lo escuchó y se hizo a un lado, no queriendo estorbar en su soliloquio.

      - ¡Maldita sea! - gruñó el hombre - ¡es insoportable! -

Y así siguió quejándose, cigarro tras cigarro.

      - ¡Cantinero!, ¡dame otra cajetilla de cigarros!

El cantinero después de haber oído su queja por varias horas, se extrañó de esta petición.
      - ¿Esta seguro señor? - pregunto.
      - ¡Claro que estoy seguro!, ¡que no ves que lo necesito, es lo único que me distrae de ese maldito olor! 
      - ¿Olor?, ¿Que olor señor?, yo solo huelo su cigarro. -
      -  ¿cómo que qué olor? ¡El olor a melancolía! - gritó el hombre.-