jueves, 27 de febrero de 2014

La Celda.


Esa mañana despertó en una fría celda de no más de 2 metros cuadrados, estaba sobre un catre ruidoso y muy incómodo, las sábanas estaban sucias y olían a humedad.

-¿qué pasa? ¿Cómo he llegado hasta aquí? 

Trató de recordar, había ido a la cama como cualquier otro día, sólo, sin haber cenado, sin música, sin leer un poco, sin hablar con nadie, sólo así: del trabajo a la casa y a la cama. No recordaba haber soñado, sólo despertó con una sensación fría por todo el cuerpo, se vio en la penumbra, sintió los resortes del catre clavados en su cuerpo, se incorporó, y se dio cuenta de que estaba prisionero.

-Hola- llamó, -¿hay alguien ahí?-

Una tenue luz se colaba por una abertura en la puerta metálica que quedaba frente a el, era un hueco rectangular por el que podría caber un plato con alimento pero nada más grande que eso. Una sombra paso interrumpiendo la entrada de luz por un par de segundos.

-Hola- volvió a llamar -Hola, por favor, ¿quiero saber por qué estoy aquí?-
-¿quieres decir que no lo sabes?- contesto la sombra
-No, he despertado aquí, no se quien me ha traído ni por que.
-El por qué lo desconozco, pero sobre quien te ha traído...
-¿Quien ha sido? Dímelo por favor, esto no tiene sentido, ¡no he hecho nada malo!
-Nadie.-
-¿cómo? -
-Nadie te ha traído-
-pero eso es imposible-
-Improbable tal vez, pero tan posible que así ha sucedido.-
-te burlas de mi.-
-No, puedo asegurarte que nadie te ha traído, ¿cómo podría alguien haberte traído y encerrado si la cerradura de tu celda esta por dentro?-
-¿qué?

Así era, se acercó a la puerta y había una cerradura, y efectivamente parecía ser la parte que va por fuera. 


-¿Lo ves?- dijo la sombra.
-¿qué clase de broma es esta?-
-Esta prisión se construyo de adentro hacia afuera, tu ya estabas dentro cuando se hizo, se creo alrededor de ti, tu eres el centro.
-Pero...-
-Tu sabrás por qué estas aquí.-
-¿Eres el guardia?-
-Soy un guardia, uno de muchos.-
-¿Puedes llamar a alguien que me explique que hago aquí?
-Puedo hacer muchas cosas, la pregunta es ¿haré lo que tu necesitas?-
-Quisiera irme d aquí-
-Supongo que sí- 
-¿cuanto llevo aquí?-
-No lo se, yo llegue hoy.-
-Y ¿no sabes nada?-
-Se que tu estas ahí dentro y yo aquí afuera.-
-No resultas muy útil.-
-Cumplo una función, que te resulte útil o no, no depende mi.-
-Quisiera que estuvieras de este lado y ver sí te sigues burlando de mi en mi cara.-
-Parece que "quisieras" muchas cosas.-
-Al diablo contigo-

La sombra se fue. Se tiró en el catre de nuevo, trató de deducir lo que estaba sucediendo, ¿que había hecho para terminar ahí? Durmió, despertó, durmió y volvió a despertar, no tenía noción del tiempo, se angustió, lloró, grito a la sombra para saber sí seguía ahí afuera.

-¿Estas ahí?, ¡Hey! ¿Me escuchas?-
-Aquí estoy.-
-¿Puedes darme algo de comer?-
-Puedo hacer muchas cosas ya te lo he dicho, pero...-
-Si lo recuerdo, la pregunta es si las harás, ¡maldito seas!-
-Creo que no entiendes-
-¡Lárgate! ¡Déjame en paz!-

La sombra se fue. 


-¡oye!, tengo hambre, ¡al menos dame agua!-
-Toma.- le dijo la sombra un par de minutos después mientras introducía un traste con agua por la abertura de la puerta.
-Gracias.- le dijo después de tomar, -aún tengo hambre.-
-Al menos ya no tienes sed.-
-Lo disfrutas ¿verdad?-
-¿Que cosa?-
-Torturarme-
-Yo no te estoy torturando.-
-Encerrar a un hombre, sin alimentos, en la penumbra, ¡eso es tortura!-
-Tal vez, pero no es a mi a quien debes culpar por ello, no soy yo quien te tiene en dichas condiciones.-
-Puede que así sea, pero contribuyes a ello, ¡tu eres el guardia!-
-Pues no veo como ser un guardia contribuye en algo a tu situación.-
-Por lo visto no ves muchas cosas.-
-Pues creó que tu ves menos aún.-

Así paso el tiempo, tal vez días, tal vez años, no sabría decirlo, se volvió débil y amargado, la sombra a veces le llevaba lo que quería, a veces no, no entendía su situación, no entendía a la sombra, hasta que un día...

-¿Es que nunca me dejarás salir de aquí?-
-¿es que nunca entenderás que yo no te he encerrado?-
-Pero sólo tu estas aquí, ¿a quién más me puedo dirigir?- 
-Mientras sigas aquí, sólo a mi-
-¿lo ves?, sólo juegas conmigo, abre la puerta, ¡déjame salir!-
-Te lo dije cuando hablamos por primera vez, la puerta se abre de tu lado, sólo de tu lado.-
-¡Deja de burlarte de mi!- gritó. -¿cómo puedo abrir una puerta si no tengo la llave?- 

En un arranque de ira se lanzó contra la puerta, giro la manija y para su sorpresa esta se abrió, no tenía llave. Se quedó atónito, salió lentamente, se encontró en un pasillo iluminado, miró hacia ambos lados, nada no había ninguna otra celda, la única otra puerta estaba justo frente a la suya, lo único que se interponía era la sombra, quien resultó ser un hombre musculoso, se veía más  joven que el y tenía cierto parecido a alguien de su pasado, pero no lograba recordar quien. 

-¿qué broma es esta? ¿Por qué esta mi puerta abierta?-
-Nunca ha estado cerrada-
-No juegues conmigo...-
-Nadie juega contigo, siempre ha estado abierta, fuiste tu quien jamás intento abrirla.-
-¡tu me has tenido encerrado todo este tiempo! ¡Me has engañado!-
-Yo nunca dije que estuvieras encerrado, nunca dije que la puerta estuviera cerrada, siempre te dije que yo no tenía nada que ver con tu situación-
-Nunca me dijiste que podía salir-
-Nunca me lo preguntaste.-
-Tu eres el guardia, tu estas para evitar que escape.-
-Yo soy el guardia, peor nunca te impedí hacer nada, estoy para darte lo que pidas.-
-¿Por eso me matabas de hambre?, ¿cuantas veces te pedí alimento y no me diste nada?-
-Te di cuando pediste, pero tu la mayoría de las veces no me pedías nada, sólo mocionabas lo que te "gustaría", y eso no es pedir. Sin embargo cada vez que me pedías algo siempre te hice caso.-
-Por dios, ósea que ¿decir repetidas veces que tenía hambre no bastaba?-
-Decir no es pedir, dejarme claro que tenías hambre no es lo mismo que pedirme algo de comer. Nunca me preguntaste si podías salir, solo mencionabas que te gustaría hacerlo.-
-¿Insinúas que puedo largarme cuando quiera?-
-Siempre ha sido así-
-Que haya detrás de esa puerta?-
-Lo poco que te queda de vida.-
-¿por qué? Tantos años encerrado.-
-Insistes, nunca estuviste encerrado, simplemente nunca tuviste el valor ni la intención de ir más allá, te encontraste en una situación desagradable pero te conformaste con ella, te adaptaste y te quedaste, cuando lo único que necesitabas era abrir la puerta para que todo cambiara, hoy lo has hecho, hoy estas viejo y débil, debiste hacerlo antes.-
-Fui prisionero de mi mismo.- 


jueves, 20 de febrero de 2014

El Candidato. (Parte de la recopilación "Tras las puertas de las ciudades malditas")

-Jovencito, ¿Ves a ese señor de ahí?
-Si señora.
-Velo bien hijo, es un hombre importante, es el candidato a Representante de Distrito.
-No lo sabía.
-Obsérvalo con atención muchacho, ese hombre representa todo aquello que una persona nunca debería de ser.
-No la comprendo señora.
-Hijo, escucha y analiza a ese hombre, grábalo en tu mente para que nunca te conviertas en alguien así. Oye sus palabras, dice lo que todos quieren oír, sus frases están llenas de esperanza, pero todos sabemos que por bellas que sean es imposible que sucedan.
-Entonces, ¿Está mintiendo?
-Por supuesto, pero eso no es relevante muchacho, todos mentimos, lo grave es que no cree en sus palabras, si tan solo creyera en lo que dice, por imposible que sea, esta ciudad tendría esperanza. Su voz hueca lo delata, habla de algo que memorizó sin siquiera entenderlo, el no es el autor de su discurso, ¡Ja! si los políticos escribieran sus discursos no tendrían coherencia alguna. No hijo, ese hombre no cree en nada, la búsqueda de poder lo ha convertido en marioneta de otros más altos, pero él cree que maneja el espectáculo, está ciego y sordo para nosotros, no comprende a los habitantes, habla otro idioma, un idioma triste, aunque suene afable, sus palabras no pesan, vuelan, se elevan, se evaporan. Por otro lado, los gritos del pueblo, los gritos de dolor y de hambre resuenan por todas las calles y su eco permanece, vibrante, potente, aunque él no lo entiende.
-Parece feliz...
-Puedo asegurarte que no lo es, solo sabe sonreír en público, en la intimidad su rostro se apaga, su cabello encanece, sus dolencias lo abrazan. La ambición desmedida nunca puede ser saciada, nunca dará descanso a aquellos que la portan, nunca aceptan que alguien esté por encima, pero siempre habrá alguien más arriba, porque el poder es un círculo y no una montaña, no importa donde estés, siempre verás a alguien si miras arriba.

-¿Por qué lo escucha la gente entonces?
-Porque no tienen el valor de enfrentarlo, no se atreven a decirle que saben que miente. Tampoco tienen el valor de ofrecerse como candidatos, los problemas son tan graves que prefieren dejarlos a otros y limitarse a seguir criticando. Son ignorantes y apáticos, los otros, son inhumanos y ambiciosos.
-Entonces, ¿quién puede hacer el cambio?
-No importa hijo, no es necesario, basta que cada día hagas lo correcto, que cada una de tus acciones esté basada en el respeto a los demás y a ti mismo, no importa lo que hagan los otros, ellos no importan, solo tu definirás el futuro de esta sociedad. El cambio nunca vendrá de afuera, solo puede nacer en ti. Adiós hijo, cuídate y no olvides este día.

martes, 18 de febrero de 2014

Una vida en color. (Concurso de El Péndulo)

Yo nací del azul, era el principio de los tiempos, de mis tiempos, estaba en paz, flotaba, mi alma liviana se mecía al ritmo de suaves acontecimientos llenos de dicha, pero estos días fueron efímeros y si de ellos me preguntaran tengo pocos recuerdos. Fue después de esto que el rojo apareció, súbito, intenso, cargado de emociones, fue ella quién lo invitó, le abrió la puerta y él sin miramientos se apoderó de mi, el rojo es un color fuerte e intenso pero muy voluble, a veces me hacía crecer con su abrazo, otras me encogía con su peso, su persistencia lo tuvo años a mi lado, pero un día me levantó como un tornado y me lanzó de bruces contra el césped, ahí permanecí tirado mientras el verde se me encaramaba lentamente. Qué tranquilo es el verde, me di la vuelta y miré al cielo, tranquilidad, incluso tal vez sabiduría, introspección, empecé a comprender mi vida y al ponerme en pie escogí mi camino. Nada me preparó para lo que venía, el verde obscureció, la luz cedió ante la noche y el negro me rodeó, "la noche", claro, la había oído mencionar alguna vez pero era la primera en mi vida, llegó con la pérdida, quedé ciego, no la puedo comprender, en el negro todo es confuso, todo es igual, nada está cerca ni lejos, el tiempo no se percibe, no se si llegó ayer o si ya son años de obscuridad, no avanzo por miedo a perder el camino, y así, de rodillas, percibo un destello de luz en el horizonte, ¿el amanecer?, la luz se intensifica, es un destello, no hay color, ¿qué será de mi vida sin un color?, sigo ciego pero ahora en la blancura, no hay color, un sonido, es un canto, un canto maravilloso, se acerca, el sonido es más claro, más bello, entonces lo veo, vuela hacia acá, el pico se abrió más y más, la cabeza del gorrión se acercó a mi y el resplandor sonoro del amarillo avanzó suavemente y me envolvió. 

Los amigos que nunca serán.

Después de un largo vuelo a una gran ciudad con el objetivo de cerrar algunas negociaciones aquel hombre recogió su equipaje de la banda y salió a la sala de llegadas donde sabía que lo esperaban. No estaba cansado pues estaba acostumbrado a este tipo de viajes, sin embargo iba serio y un tanto altivo. 

Lo esperaba un hombre de menor estatura pero de mayor peso que el, este hombre pequeño esperaba con ansiedad y hasta cierta emoción al gran empresario a quien debía transportar a sus diferentes destinos en la ciudad. Algo curioso es que este "empresario" en realidad no lo era, jamás había credo empresa alguna, ni siquiera lo había intentado, toda su vida a sido empleado de alguien más, y esta vez era un empleado de un alto puesto en la compañía de un verdadero "empresario", eso si, por su actitud parecería que el construyo ese gran imperio comercial. El hombre pequeño lo reconoció al instante pues un día antes había estudiado su fotografía mientras le explicaban a donde debía llevar a este personaje y todos los cuidados que debía de tener al dar su servicio de chofer, al verlo lo llamo por su apellido únicamente como sí su nombre fuera demasiado importante y sus labios indignos de pronunciarlo, -Sr. Importante, por aquí por favor, muy buenos días, ¿cómo estuvo su viaje?-
le dijo con una voz firme pero llena de respeto, se presentó dando únicamente su nombre como sí su apellido careciera de importancia, el Sr. Importante le respondía con monosílabos sin darle mucha atención, con un aire de antiguo caballero que camina orgulloso delante de su escudero.

El hombre pequeño le llevaba la maleta y mientas atravesaban aquella sala parecía contagiado de la importancia y altivez de su cliente, caminaba erguido y miraba con cierto desdén a sus colegas que esperaban a otros viajeros, asumió la pose del cortesano que camina junto al rey frente a la servidumbre, y cabe aclarar que no era su costumbre pues se le conocía por su sencillez y carisma. 

Los pocos minutos que duró su caminata hacia el vehículo que abordarían le hizo una serie de preguntas y comentarios al Sr. Importante, mismas que este contesto de manera escueta. Subieron al automóvil  y la alegría del hombre pequeño se esfumó súbitamente, el orgullo desapareció y en silencio inició su recorrido. El Sr. Importante miro por la ventana el resto del camino. 

Aunque sólo los separaban unos cuantos centímetros parecería que había una gran distancia entre ellos, nunca sabrían que ambos eran hombres honestos, que jamás habían echo trampa en nada, que ambos eran casados y tenían hijos de edades similares y que enfrentaban situaciones cotidianas muy parecidas con sus familias, no sabrían jamás que compartían el gusto por el mismo deporte e incluso eran seguidores del mismo equipo, el color favorito de ambos es el azul, tenían tantas cosas en común, incluso habían crecido en la misma ciudad, ellos son los grandes amigos que nunca serán, pero la sociedad tiende a causar estas situaciones en que los hombres se asumen superiores o inferiores entre ellos cuando en realidad son iguales, sólo las almas verdaderamente puras escapan de este efecto.

La Montaña. (Dedicado a mi padre QEPD)

Tras 38 años de andar por el camino de la vida, he llegado hace algunos días a un punto al que, aunque sabía que algún día alcanzaría, creía que los años que me tomaría estar aquí serían casi eternos. Desde qué emprendí mi camino una montaña apareció en el horizonte, un gran monolito, majestuoso, fuerte, imperturbable, nevado en su cresta mostrando siempre la ruta correcta que debía seguir, presente como un faro para guiarme hacia adelante. Sus nieves perpetuas fueron siempre una fuente de agua cristalina que bajaba por ríos y canales hasta mis pies permitiéndome continuar andando, suministrando el vital líquido día con día, incluso cuando dicha agua llegaba un poco turbia o con algún ligero sabor desagradable no dejaba de ser fuente de vida.
Y así pasaron los años, algunas veces mi necedad me llevó a profundas cañadas donde perdía de vista su guía más su agua siempre llegaba, de alguna manera encontraba la ruta hacia mi. Cuando al fin lograba salir y retomar mi camino me enfilaba de nuevo hacia caminos más transitables. 
Hace un par de meses llegue tan cerca que pude mirar detalles que no había percibido, note la erosión que el viento y la lluvia ocasionarán con el paso de los años, las grietas en su glaciar formadas tras años de compartir sus aguas que como a mi (aunque yo fuera el más beneficiado), llegaron a muchos otros ayudándoles a seguir su camino, me acerque a tal punto que ahora debo dejarla atrás. 
Llevo días acampado sobre sus faldas, no he querido avanzar, ¿como acostumbrarme a seguir sin verlo en el horizonte?, ¿hacia donde ir?, se muy bien que cada vez que mire hacia atrás ahí estará, tan majestuoso y fuerte como siempre para recordarme tantas cosas, para guiarme desde otra perspectiva, desde una nueva posición.
Se que debo levantar campamento y seguir adelante, pero no será hoy, unos días más y prometo emprender mi camino pero no hoy...

lunes, 17 de febrero de 2014

Siempre aquí...

-¿Por qué siempre me haces lo mismo? ¿Cómo puedes aparecer de repente después de meses, incluso los has hecho después de un año entero, para volver a desaparecer horas después sabiendo lo que siento por ti? En ocasiones creo que has vuelto, que al fin te quedarás, pero no, al día siguiente te has marchado.
-¿ a que vienen estas reclamaciones?, siempre ha sido así y nunca habías mencionado tu malestar, nunca, y ahora, aún sabiendo las pocas horas que tenemos ¿quieres pasarlas haciéndome reclamaciones?
-Si, tal vez así lo quiero, estoy cansado de esto, porque no puedes darme más de una noche, cada vez es lo mismo, te apareces, comienzas a seducirme con esa forma tan encantadora que tienes de existir, coqueteas, me enamoras y cuando al fin logro besarte, desapareces, ¡así como así!, no es justo, ya no quiero eso.
-¿En verdad no lo deseas?, no te creo, definitivamente no sabes lo que dices, te das cuenta de que gracias al tiempo que transcurre entre mis visitas es que tengo que volver a conquistarte, y ¿me vas a decir que eso no te agrada?, ¿es tan molesto mi coqueteo?
-No, claro que no, pero no me refiero a eso, yo...
-acaso ¿cada vez que me besas no se siente como el primer beso?
-Siempre, pero...
-entonces, ¿qué te molesta tanto?, sabes que no puede ser de otra manera.
-Pero es que lo fue, alguna vez lo fue, te veía todos los días, cada mañana, ¿lo has olvidado?
-claro que no, pero dime ¿alguna vez te besé en aquellos tiempos? 
-Nunca
-¿traté de seducirte alguna vez?
-No, pero eras mi amiga, creo que no sabías que yo...
-¿en verdad quisieras que volviera a ser como antes?
-No, yo sólo...
-En realidad todo depende de ti, tu puedes hacer que deje de venir, eres tu quien me llama.
-¡Fuiste mi primer amor!
-Lo sé, por eso aún me traes a ti y vives lo que no pudiste vivir en la realidad, nunca me dijiste lo que sentías aunque sí te coqueteé, nunca te atreviste a besarme, los años pasaron y no volviste a saber de mi, por eso es que estoy en tus sueños, por eso siempre me besas aquí, y eres tu quien sólo me sueña muy de vez en cuando, pero cuando lo haces siempre estoy aquí... y siempre estaré aquí...