Siempre que paso me mira por entre las rejas oxidadas, la casa detrás de ella esta semiderrumbada, lo cual contrasta con su rostro de niña.
La primera vez no le preste atención, lo tome como una de tantas miradas que cruzamos y que no terminan en nada. Con el tiempo, me hacía sentir que mi vida no avanzaba y que estaba encerrado en una mañana, sentía como si fuera la misma mañana en que la vi por primera vez, solo el hecho de que cada día yo iba vestido de forma diferente, me hacía consciente de que era un nuevo día.
Esta situación empezó a molestarme, me ponía nervioso cada vez que iba a pasar por ahí, y al verla, nuevamente sentía que el tiempo me atrapaba y que era la primera vez.
Esta mañana decidí acercarme para pedirle que ya no me mirara.
- ¡Hola pequeña! -
- Hola. -
- ¡Vives aquí!, ¿verdad? -
- Si.
- ¿Y tus padres? -
- Murieron hace mucho. -
- ¡Lo siento!, ¿con quien vives entonces? -
- Sola. -
Me sorprendió su respuesta, fue entonces cuando note que traía puesto un vestido muy viejo, roto y rasgado, sucio. Me espanto la idea de que una pequeña viviera sola. Me acerque mas a la reja, me recargue en los barrotes para verla mas de cerca, ¡se veía triste!
- ¿Como puedes vivir sola? -
- Yo nací en esta casa, acababan de construirla, siempre he vivido
aquí, por eso no he querido irme, además... - no concluyo.
- ¡Pero niña esta casa es muy vieja! -
- No tanto, solo 40 años, como yo.-
- ¿Como?, ¡eso es imposible! -
Haz memoria, tu y yo jugábamos juntos en el parque de enfrente. -
¿Anita?, ¿eres tu?, ¡No puede ser!-
- así es, soy Ana. -
Anita era una niña a la que conocí cuando llegamos a vivir a la colonia, yo tenía seis años entonces. Éramos excelentes amigos, ella tenía cinco años. Cuando cumplí catorce me fui a estudiar a la capital, regrese años mas tarde pero no volví a saber nada de ella. Estaba frente a mí, entonces recordé‚ era idéntica al ultimo día en que la vi hacía veintisiete años.
- Pero ¿como? -
- ¿recuerdas aquella noche?, la última en que nos vimos. -
- ¡Si! -
- Yo te dije que te amaba, te pedí que no te fueras, pero lo hiciste. -
- ¡Si ...! -
- Bueno como veras me quede esperándote.
- ¿Que? -
- No he vivido, no he hecho nada mas que esperarte, y hasta hoy has venido a hablarme, pero, hoy soy demasiado niña para ti, hoy me
doy cuenta que cometí un error, si no te hubiera esperado, si hubiera vivido como debía, tal vez hoy podrías quedarte aquí. -
Salí corriendo, lloraba como un niño. Yo se que no fue mi culpa, yo no le pedí que me esperara, sin embargo, no puedo volver a verla, esta noche, me voy lejos de aquí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario